El nearshoring continúa posicionando a México como uno de los destinos más atractivos para la relocalización de empresas que buscan acercar sus operaciones al mercado de Estados Unidos. La combinación de ubicación geográfica, tratados comerciales y costos competitivos mantiene al país como un actor clave dentro de las cadenas globales de suministro.
Sin embargo, en 2026 el panorama ya no se limita únicamente a las oportunidades. Expertos, organismos empresariales y analistas coinciden en que México enfrenta desafíos estructurales que podrían limitar el crecimiento del nearshoring si no se atienden con rapidez.
¿Por qué el nearshoring sigue creciendo en México?
La reconfiguración global de las cadenas de suministro después de la pandemia, las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, así como la necesidad de reducir tiempos logísticos, han impulsado a muchas empresas a trasladar parte de su producción a territorio mexicano.
Sectores como el automotriz, electrónico, manufactura avanzada, logística, data centers y tecnología continúan liderando las inversiones en estados como Nuevo León, Coahuila, Guanajuato, Jalisco y Querétaro.
No obstante, el crecimiento acelerado también ha expuesto limitaciones importantes.
1. Infraestructura insuficiente
Uno de los mayores obstáculos es la capacidad limitada de infraestructura logística e industrial.
Especialistas advierten que México no ha desarrollado al mismo ritmo carreteras, puertos, aduanas, ferrocarriles y parques industriales capaces de soportar el crecimiento de las nuevas inversiones.
Además, en varias regiones del país existe escasez de naves industriales listas para operar, lo que incrementa costos y tiempos de instalación para nuevas empresas.
La saturación en corredores estratégicos de transporte también está generando retrasos y mayores costos operativos para compañías manufactureras y logísticas.
2. Presión energética y riesgo de suministro eléctrico
El acceso a energía confiable se ha convertido en uno de los temas más delicados para el nearshoring.
La creciente llegada de industrias está presionando la capacidad del sistema eléctrico nacional, especialmente en estados del norte y el Bajío.
Empresas de manufactura, centros de datos y parques industriales requieren grandes cantidades de energía, pero en algunas regiones la infraestructura eléctrica no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.
A esto se suman preocupaciones relacionadas con tiempos de conexión, disponibilidad de gas natural y cumplimiento de metas de sostenibilidad y energía limpia.
La energía ya no es solamente un tema operativo; se ha convertido en un factor decisivo para atraer o perder inversiones.
3. Escasez de talento especializado
Otro reto importante es la falta de personal técnico y especializado.
Empresas exportadoras han reportado dificultades para contratar ingenieros, técnicos, operadores especializados y personal bilingüe en sectores avanzados.
La expansión de industrias relacionadas con automatización, inteligencia artificial, semiconductores y data centers está aumentando la competencia por talento altamente capacitado.
Esto obliga a muchas compañías a incrementar salarios, invertir en capacitación y fortalecer alianzas con universidades y centros de formación técnica.
4. Incertidumbre regulatoria y revisión del T-MEC
La revisión del T-MEC prevista para 2026 mantiene cautelosas a muchas empresas internacionales.
El resultado de esta negociación será clave para definir el futuro comercial de México dentro de Norteamérica y la confianza de nuevos inversionistas.
Además, compañías extranjeras continúan señalando preocupaciones relacionadas con cambios regulatorios, permisos lentos y procesos administrativos complejos.
La estabilidad jurídica y regulatoria sigue siendo uno de los factores más observados por empresas que buscan instalar operaciones en el país.
5. Seguridad y logística
La inseguridad continúa siendo un desafío importante para cadenas de suministro y transporte de mercancías.
Empresas logísticas y manufactureras enfrentan mayores riesgos en rutas estratégicas de carga, particularmente en corredores industriales del Bajío y norte del país.
Los robos al transporte, retrasos operativos y costos adicionales en seguridad están impactando directamente la eficiencia logística.
Para muchas empresas internacionales, la seguridad se ha convertido en un elemento clave al momento de decidir nuevas inversiones.
6. Presión ambiental y acceso al agua
El crecimiento industrial también está aumentando la presión sobre recursos naturales, especialmente agua y energía.
Diversas regiones industriales enfrentan estrés hídrico, situación que podría complicar la instalación de nuevas plantas manufactureras y centros tecnológicos.
Además, los nuevos requisitos ambientales y sociales están elevando la complejidad para aprobar proyectos industriales y energéticos.
Las empresas ahora necesitan demostrar estrategias de sostenibilidad más sólidas para cumplir con estándares internacionales y mantener competitividad.
¿Puede México mantener el liderazgo del nearshoring?
A pesar de los desafíos, México mantiene ventajas competitivas importantes como su cercanía con Estados Unidos, la integración comercial bajo el T-MEC, experiencia manufacturera y una sólida base industrial.
Sin embargo, el nearshoring ya no avanzará únicamente por inercia. Para consolidar su posición, el país necesita acelerar inversiones en infraestructura, energía, capacitación y seguridad.
El potencial sigue siendo enorme, pero la segunda mitad de 2026 será clave para definir si México logra convertir el nearshoring en una estrategia de crecimiento sostenible de largo plazo o si los desafíos estructurales limitarán parte de esa oportunidad.
